La Arabia más natural y una utopía ecológica futurista

Es un paisaje de un país desconocido del Medio Oriente, Arabia Saudita.

Los reyes del petróleo quieren hacer de Arabia una utopía ecológica.

Neom city concept es parte de un plan futurista para construir infraestructura del siglo XXI en la tierra de la represión medieval, como lo llamó en su día la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Margot Wallström.

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Arabia Saudí se sitúa en el puesto 20 de la lista de países más contaminados elaborada por IQAir. Las tormentas de arena frecuentes y las altas emisiones de dióxido de carbono significan que la calidad del aire del país se considera insalubre según los estándares de la Organización Mundial de la Salud.

El príncipe Mohammed bin Salman, heredero al trono del país saudí, asegura ahora que “el reino, la región y el mundo deben ir mucho más lejos”.

Su plan reúne dos iniciativas verdes, una para el país y otra para la región, en las que también participarán sus países vecinos. Resulta curioso como los reyes que se han forrado con la contaminación del planeta ahora pretendan vendernos su «ecologismo»: «Como uno de los principales productores de petróleo del mundo, somos plenamente conscientes de nuestra responsabilidad de avanzar en la lucha contra la crisis climática y de que, como pioneros en la estabilización de los mercados energéticos en la era del petróleo y el gas, actuaremos para liderar la próxima era verde. «Es poco probable que el país árabe pueda contar con el agua necesaria para llevarlo a cabo», dijo el príncipe saudí

Además de las medidas anunciadas, Arabia Saudita presentó el año pasado un plan para aumentar las precipitaciones en su país en un 20% utilizando técnicas de manipulación del clima. El país árabe es uno de los más secos del planeta y quiere revertir esta situación provocando un aumento de las precipitaciones a través de la siembra de nubes. Aparte de esto, el príncipe saudí está involucrado en varias iniciativas, algunas bastante polémicas, que quieren hacer de su país un referente en términos de sostenibilidad y modernismo.

Neom quiere ser algo similar a lo que Hong Kong es para China, un lugar moderno y cosmopolita impulsado por la sostenibilidad, la innovación y el espíritu empresarial.

Para hacer realidad su sueño, el príncipe necesita inversores que desembolsen los más de 400.000 millones de euros en los que se ha presupuestado el proyecto. El primer paso para Neom será la construcción de The Line.

Un documento confidencial desenterrado recientemente revela más elementos sobre este lío futurista imaginado por el príncipe saudí. Además, Neom pretende rivalizar con Silicon Valley en tecnología, Hollywood en entretenimiento y la Riviera francesa como destino vacacional de lujo.

Neom ha sido controvertido desde el principio. Hace no mucho los servicios de inteligencia estadounidenses desclasificaron una serie de documentos que acusaban directamente al príncipe Mohammed bin Salman de ordenar la muerte de un periodista.

El anuncio del plan verde supone un cambio radical en la posición de un país que hasta ahora había puesto fin a los acuerdos climáticos de París. Si bien los movimientos impactantes son necesarios dados los problemas que enfrenta el país, algunos analistas los atribuyen a una estrategia para blanquear la imagen de Arabia Saudita ante el mundo.

Según ellos, el país quiere hablar más de ecología e innovación que de sus sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

A pesar de los aires reformistas que el príncipe heredero dice dar a su país, no hay indicios de que se vayan a alejar del modelo absolutista y de la interpretación extremista del islam por la que se rige el Estado. La represión de los opositores sigue siendo brutal, y casos como el de Khashoggi son solo un ejemplo de cómo el país trata a sus disidentes.

Para finales de año, prácticamente todos los defensores de los derechos humanos saudíes que se sabía que trabajaban en el país fueron detenidos o encarcelados.

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